No hay nada mejor que el propio instinto del ser humano para darse cuenta de que estamos viviendo en una casa con poca o mala energía.
Las pistas suelen ser muy claras:
• Si no nos gusta estar en casa demasiado tiempo o la casa nos es tan cómoda como para no salir de ella a socializar o trabajar.
• Si en casa no somos capaces de descansar…
